«Una Iglesia sinodal se edifica sobre dinámicas comunicativas multidireccionales, participativas e interactivas, en las que la conversación juega un papel central. Es la comunicación la que figura la forma ecclesiae, manteniendo su identidad en un proceso abierto y en camino como Pueblo de Dios, gracias a la participación activa de todos los bautizados y bautizadas.»