Al Concilio Vaticano II le tocó restaurar el diaconado en su forma más oportuna, devolviéndole a la Iglesia como forma permanente de vivir la vocación al servicio dentro del sacramento del orden. La relación de síntesis de la primera sesión ordinaria del Sínodo, celebrada en octubre de 2023, considera acertadamente esta figura ministerial en estrecha conexión con los presbíteros.